Acción Pastoral: Se entiende como la totalidad de la acción de la Iglesia y de los cristianos, a partir de la praxis de Jesús de cara a la implantación del reino de Dios en la sociedad. Según como entendamos, por una parte, el proyecto de Jesús, la realidad de la Iglesia y el cometido de su misión en el mundo, y por otro, según como interpretemos el mundo y la sociedad actual en sus evolución, tendremos una u otra concepción de la acción pastoral de la Iglesia.[1]

Diaconisas: En los primeros siglos de la Iglesia y en la alta Edad Media, vírgenes o viudas encargadas oficialmente cerca de las mujeres de un ministerio análogo al de los diáconos cerca de los hombres: asistencia caritativa, catequesis, administración del bautismo y de las unciones litúrgicas.

 

Laicado: Se refiere a la condición religiosa del laico o seglar o al conjunto de los laicos o seglares.

 

Catecumenado: Es entendido como el período de formación religiosa y moral como preparación para el bautismo: la duración del catecumenado varía según los tiempos y los lugares.[2]

 

Herejía: Se refiere a la negación voluntaria de una o varias afirmaciones de la fe. O en otras palabras, quiere decir que es una afirmación contraria a la fe de la Iglesia en materia definida.[3]

 

Catequesis: Acción de educar y de instruir a los creyentes después de su conversión. También es entendida como la primera función de la iglesia profética o docente, después del anuncio de la fe.[4]




[1] FLORISTÁN, Casiano y Tamayo Juan José, Diccionario Abreviado de Pastoral, Editorial Verbo Divino, Estella, 1992, pág., 18.

[2] VV.AA., Diccionario del Cristianismo, Editorial Herder, Barcelona, 1986, pp., 132, 148, 418, 351.

[3] Cf., DE PEDRO, Aquilino, Diccionario de términos religiosos y afines, Editorial Verbo Divino, Madrid, 1996, pág., 122.

[4] Op Cit,  pág., 148.

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